• Crédito: Inta

Ganadería en Corrientes: manejo de la lactancia


Los sistemas ganaderos del noroeste de la provincia de Corrientes, presentan un potencial de incremento (kg de carne/ha/año o $/ha/año) relativamente fácil de alcanzar. Actualmente la producción no supera los 50 kg de carne/ha/año, tratándose de establecimientos promedio o tipo, los mismos cuentan con algo de genética (compra de toros buenos), paquete sanitario básico (ivermectinas, pour on y otros productos básicos).

En lo que respecta al manejo (personal de campo), todavía sigue siendo tradicional des focalizado en lo que respecta a capacitación e incentivo de estos temas para mejorar la producción. Por último y respecto a la alimentación completando así los principales componentes de los sistemas ganaderos, se trata de una cuestión que tiene poco o nada de atención, lo que significa, que el manejo es el mismo en un año bueno o malo (seco o húmedo; pocas o muchas heladas) y como resultado de la sumatoria de estos cuatro factores: GENETICA+SANIDAD+MANEJO+ALIMENTACION tenemos años buenos y años malos pero los kg/ha y margen bruto siguen siendo prácticamente los mismos desde hace muchos años.

Tecnología disponible. Hasta el momento se dispone de información sobre:

  • Genética (para aumentar la productividad de nuestro rodeo)

  • Sanidad (existen calendarios sanitarios para cada zona y sistema de producción)

  • Alimentación (existe suficiente información sobre alternativas de alimentación para cada categoría y tipo de explotación)

  • Manejo (existen muchos productores sin aplicar tecnologías de manejo no de inversión que permitirían mejorar sus sistemas productivos)

La finalidad de estos argumentos, están orientados para que el productor cuente con información, permitiendo, no solo informarse de las tecnologías disponibles, sino también de cómo llevarlas adelante; o saber a dónde recurrir para mejorar sus conocimientos y recibir apoyo de la institución, en este caso INTA.

Los índices de concepción (% de preñez) promedio de los sistemas ganaderos no superan el 60%, es decir, de cada 100 vientres obtenemos no más de 60 terneros por año, mientras que aplicando ciertas prácticas de manejo (ya validadas), durante el servicio, podríamos obtener entre 70 a 80 terneros cada 100 vientres (70-80 % de preñez).

Durante la época de servicio, es importante conocer cuáles son las categorías que entran a servicio y cuáles son las condiciones en que lo hacen. En un servicio estacionado de 3 a 4 meses (de Octubre a Diciembre o enero respectivamente) contaremos (o deberíamos conocer que existen) con las siguientes categorías:

  • Vacas con cría al pie (cabeza, cuerpo y cola)

  • Vacas vacías

  • Vaquillas que reciben su primer servicio

  • Vaquillas de primera parición con cría al pie (si el servicio anterior fue a los 24-27 o 36-39 meses de edad) o vaquillas secas, si el servicio fue anticipado a los 18-22 meses de edad, por lo con un destete anticipado provocaría una categoría seca en la primavera, para su próximo servicio.

  • Vacas CUT (crían su ultimo terneros) es importante que no vuelvan a quedar preñadas para poder refugiarlas al destete.

Conocer y diferenciar estas categorías, permitirá generar cambios en el manejo necesario para cada condición, ya que cada una, tiene diferentes requerimientos y a su vez respuestas ante una situación determinada al momento del servicio.

Es importante saber que el periodo de gestación, es 284 días y el anestro post parto (periodo desde que paren hasta que vuelven a estar en condiciones de ser servidas por los toros) es de 60 a 120 días, este periodo depende básicamente de la condición corporal en la que se encuentran y con qué velocidad recuperan una condición corporal aceptable (si las mismas están flacas). Es así qué, lograr un ternero por vaca por año, es realmente un trabajo que requiere mucha atención y tecnología, del mismo modo que hoy en día, se hacen para las siembras de precisión en agricultura.

Se puede clasificar los vientres según la condición corporal (escala del 1-9) para entrar a servicio en:

  • Buen estado: mayor a 4

  • Regular: 3 a 4.

  • Mal estado: menor a 3.

Para dar un ejemplo claro y sencillo, las vacas en buen estado tendrán un periodo de anestro de 45 a 60 días, las que se encuentran en un estado regular el tiempo podría variar entre 60 a 90 días; y las que se encuentran en un mal estado, superaran los 120 días.

Con toda esta información y conociendo la fecha de inicio y finalización del servicio, es fácil predecir el resultado esperado de nuestro futuro índice de preñez (vacas a servicio/vacas preñadas).

A su vez, el INTA viene trabajando hace mucho tiempo sobre cómo mejorar la eficiencia reproductiva de los rodeos (Stahringer, Arias, Slobodzian, Sampedro, Robson y otros).

Como norma general y conociendo la teoría de base anteriormente presentada, es posible mejorar los índices reproductivos aplicando diferentes manejos de la lactancia según la categoría y estado corporal de esta. Es así que para vientres con cría que se encuentran en un mal estado, es necesario realizar el destete precoz para disminuir los requerimientos energéticos del vientre y que este se pueda recuperar lo antes posible, para luego ser cubierta por los toros; en el caso de vientres con condición corporal entre 3 y 4 básicamente con un enlato del ternero durante 10 a 14 días se mejora de manera importante la capacidad del vientre recuperando su ciclicidad y salir del anestro. En los vientres que presentan buena condición corporal no haría falta realizar alguna práctica de manejo.

Previo al servicio, otro punto importante a tener en cuenta, es la evaluación de la condición corporal y estado sanitario de los toros, como así también su comportamiento reproductivo. Esto se puede verificar inmovilizando una vaca en un cepo y soltar los toros de a uno, verificando si existe algún problema en el toro, para realizar dicho servicio. Es imprescindible analizar el semen de los toros para ver si sirve o no (existen muchos descartes con esta práctica).

Respetar el calendario sanitario (vacunas reproductivas) en lo que se refiere a la etapa reproductiva, sirve para disminuir perdidas que a simple vista no se observan (abortos).

Si no generamos cambios sustanciales en los sistemas de cría volveremos a tener una ganadería poco rentable o con bajos índices de producción como los actuales.

Por: María Mercedes Pereira

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