• Por Dr. Daniel Urcía

Hay que avanzar en la formalidad del sector para dar garantías laborales, fiscales y sanitarias.



Por Dr. Daniel Urcía, Presidente de FIFRA



“Es necesario trabajar en la formalidad del sector y para ello se necesitan avanzar con una mirada integral, sanitaria, fiscal, comercial, laboral, con información en tiempo real y capacidad de actuación en igual tiempo. Si no se hacen estas correcciones hablar de distribución de la carne en cortes es una utopía”



FIFRA forma parte del Consejo Agroindustrial Argentino (CAA) y como tal comparte los objetivos y metas propuestas para el desarrollo de nuestro país. En el caso de la carne bovina y porcina, fortalecer su desarrollo y promover inversiones significa generar nuevos puestos de trabajo, mayor valor agregado lo que redunda en beneficios para TODOS.


Como sociedad tenemos que comprender que sin inversiones no hay generación de valor y sin ellas no hay futuro. Pero, para que haya inversiones se necesitan generar las condiciones para que se realicen, condiciones que en Argentina durante décadas se fueron destruyendo y por eso es necesario reconstruir entre TODOS ese ecosistema necesario que a fines del siglo XIX permitió que Argentina sea un país próspero y pujante. Somos capaces de hacerlo pero TODOS tenemos que deponer intereses individuales o sectoriales para salir adelante. En el CAA creemos que es posible.


Entrando en el análisis del sector cárnico, como hacemos todos los meses, debemos decir que el primer semestre de 2020 de faena bovina mostró un dato que merece su particular análisis: 199 mataderos faenaron menos de 1.000 animales por mes, representan más del 50% de los establecimientos registrados en la Dirección de Control Comercial Agropecuario. Con ese número de faena tan reducido es difícil suponer que puedan generar los recursos suficientes para su debido funcionamiento y para el cumplimiento de las normas sanitarias, laborales y fiscales correspondientes y necesarias.


Para que se comprenda elaboramos este cálculo, 1.000 animales representan una producción de 225.000 kilogramos equivalente res con hueso (promedio de 225 kg). El costo salarial mínimo de una planta que cumpla las debidas condiciones requiere de 30 personas a un costo total mínimo (salario, contribuciones, ART, previsiones SAC) de $ 100.000. Eso significa una $3 millones mensuales, pero con el valor que tienen los subproductos (cuero, sebo y hueso) no se recupera ese importe. El problema no es sólo el bajo valor sino también el reducido volumen de subproductos que logran lo que no genera interés para que se lo compren porque el flete termina siendo más caro que la carga, por ende disponen como pueden. Pusimos el ejemplo con 1.000, invitamos al amigo lector a revisar los números y encontraran que muchos de esos 199 están por debajo de los 500 animales mensuales de faena.

Por estos motivos insistimos que es necesario trabajar en la formalidad del sector y para ello se necesitan avanzar con una mirada integral, sanitaria, fiscal, comercial, laboral, con información en tiempo real y capacidad de actuación en igual tiempo. Si no se hacen estas correcciones hablar de distribución de la carne en cortes es una utopía, hablar de ser más eficientes y agregar valor también, que esos mataderos generan empleo es una gran mentira, pero también es cierto que, para favorecer el desarrollo de aquellos mataderos que pueden tener desarrollo, las autoridades locales se tienen que involucrar y controlar la faena clandestina o en el campo.


Es indispensable continuar con la exportación de cueros crudos salados sin derechos de exportación. Está próximo a vencer en este mes el plazo de 60 días otorgados, lo dijimos en su momento que era positiva la medida pero su plazo de vigencia exiguo. Hay muchas empresas que iniciaron los trámites de habilitaciones para poder exportar y todavía no consiguieron realizar las operaciones, pero hay otras en condiciones de hacerlo si el plazo permitido fuera mayor.


Recordamos que el cuero ha perdido valor comercial y el peligro no es que no se pueda exportar, el peligro es que se haga una mala disposición del mismo. Si se lo pudiera exportar ingresarían divisas que podrían ser utilizadas en el pago de la mano de obra de salado y el costo logístico, dando trabajo a muchas personas. Discontinuarlo ocasionará pérdida de puestos de trabajo, un lujo que en estos tiempos de pandemia no deberíamos permitir.


En cuanto a la faena de cerdos se ha retomado el ritmo de crecimiento de forma constante, las exportaciones avanzan y se consolidan. También llegan noticias de interés de inversiones que podrían significar acelerar el crecimiento de una actividad productiva que en Argentina tiene todas las condiciones para crecer, pero que necesita capital y “condiciones adecuadas” para acelerar esas inversiones.


En cuanto al trabajo de los frigoríficos con relación al COVID podemos decir que funcionaron los protocolos de prevención y en la mayoría de los casos los empleados se contagiaron en ámbitos no laborales, actuaron responsablemente avisando a tiempo, fueron aislados y no se produjeron contagios dentro de los establecimientos o fábricas. Hacemos votos y ponemos todo nuestro esfuerzo para continuar de esa manera, actuando con responsabilidad y cuidado individual, asegurando el normal abastecimiento de carnes a todos los consumidores.

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