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Análisis del mercado ganadero

 

 

 

El analista Ignacio Iriarte explica qué rol están jugando en el mercado la lata oferta de ganado para faena, la demanda exportadora, el clima y cómo se refleja esto en los precios de la hacienda.

 

Una oferta ganadera que en los últimos tres meses ha aumentado, para ubicarse en los niveles más altos de los últimos diez años, y que alcanza y sobra para una demanda doméstica limitada por la inflación y la caída de los ingresos de la población, y para una demanda externa limitada por el número de plantas habilitadas para China, mercado éste que ya absorbe el 20% de la producción nacional de carne. Está saliendo estacionalmente mucha hacienda del feedlot -especialmente novillitos-, y también muchos novillos; la oferta de vacas, aunque reducida por razones estcionales, es fluida y sigue siendo suficiente para las necesidades de la exportación. No está a la vista -hasta fin de enero o febrero- una restricción importante de la oferta que fuerce subas de importancia en los precios de la hacienda.

 

El clima empieza a preocupar, porque los campos en el final del invierno, a causa de las heladas y de la seca generalizada, se han deteriorado mucho, y los vientres han comenzado a perder estado. La situación actual, tanto en materia de estado corporal de las vacas como de la receptividad de los campos de cría, dista en gran parte del país, de la que se tenía a la misma altura del año pasado, y que determinó índices de preñez superiores a los históricos.

 

En los últimos doce meses, mientras que la inflación acumulada ha sido del 55%, el precio del novillito en Liniers ha crecido un 39% y el ternero de invernada (180-200 kg) lo ha hecho un 48%. Un índice de insumos ganaderos en el último año se incrementó un 35%, mientras que el tipo de cambio subió un 42%. El dólar en el último año se muestra creciendo por debajo de la inflación (42% vs 55%), pero debe recordarse que en los doce meses previos (septiembre 2017/septiembre 2018) el tipo de cambio había subido un 124%.

En este “aquelarre” de precios de la hacienda, del dólar y de los insumos, aparece claramente perdedor el valor del ternero de invernada, que en cuatro años (septiembre 2015/septiembre 2019) ha subido sólo un 190%, contra un 310% que lo han hecho los insumos, un 289% que lo hizo el IPC y un 515% del dólar.

 

El precio actual del ternero de invernada se ubica un 13,5% por debajo del promedio histórico 2005-2018, habiéndose registrado el valor máximo de la serie (a moneda de hoy) en marzo del 2011, con $148 por kilo, y un mínimo de $53,8 por kilo en diciembre del 2008, en plena liquidación ganadera. En cuanto al valor real del novillito (350-390 kg) en Liniers, hoy se encuentra un 11,8% por debajo del promedio 2005-2018, registrando su valor máximo, también a moneda de hoy, de $110 por kilo en marzo del 2011 y un valor mínimo de $49 por kilo en noviembre del 2008.

 

El precio real de la hacienda podría mejorar en los próximos meses si se recuperan los salarios públicos y privados, los planes sociales, las jubilaciones y las asignaciones, teniendo en cuenta que el consumo doméstico sigue representando el 75% de la demanda total, pero cualquier mejora nominal estaría condenada a neutralizarse en términos reales si no se combate seriamente la inflación. Cada salto inflacionario, cada suba abrupta del dólar hace retroceder el valor relativo del gordo y de la invernada, caída de la cual después le cuesta mucho recuperarse. La combinación de alta inflación y alta tasa de interés, es letal para el mercado de hacienda.

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