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A pesar de las dificultades, el frigorífico Coronel Moldes apuesta al futuro con mucho optimismo

Clodomiro Carranza lidera el frigorífico Coronel Moldes que tiene dos plantas que acondicionaron pensando en el mejor abastecimiento del mayor cliente, el consumo interno, pero también apostando a la exportación. El empresario lamenta lo que está pasando con el negocio de la carne vacuna aunque no pierde las esperanzas ni el optimismo.


Créditos: Foto 1: Frigorífico Coronel Moldes / Foto 2: noticiasagropecuarias.com


Hace casi 20 años Clodomiro Carranza compró el frigorífico Coronel Moldes ubicado en la localidad homónima de la provincia de Córdoba. Todo pintaba bastante bien en esa época, la Argentina había recuperado competitividad exportadora y se estaba reactivando lentamente la economía.


La primera faena fue de 20 vacas y llegaron a tener un pico de 12.000 y 5.000 cerdos. Para lograr eso el empresario y sus socios invirtieron, apostaron por la ganadería y por el negocio de la carne generando agregado de valor y mano de obra.


Lo que nadie podía suponer era que en 2006 comenzaría una larga intervención en el negocio de la carne vacuna que derivó en perjuicios varios y ya conocidos en toda la cadena ganadera. Aún así, Carranza y sus socios siguieron metiéndole y haciéndole frente a todos los problemas que se fueron dando e incorporando la faena también de cerdos que es un negocio importante para ambos establecimientos.


Esas ganas y empuje los llevaron a comprar hace 3 años la segunda planta ubicada en Río Cuarto, eran tiempos en los cuales la exportación estaba liberada, sólo se aplicaban derechos de exportación que eran más bajos que los actuales.


“La planta estaba bien en líneas generales Hicimos pero había que reflotarla para lograr las habilitaciones que finalmente conseguimos, hicimos un esfuerzo económico y de gestión muy importante, explicó el empresario. En la planta de Río Cuarto actualmente se faenan en promedio 5.000 vacunos y 6.000 cerdos.


Carranza agregó que: “Siempre tuvimos intenciones de exportar y esa planta había tenido habilitaciones. Tuvimos que invertir para acondicionarlo y recibimos finalmente la autorización para exportar a la Unión Europea. Gestionamos también la habilitación del mercado chino, el Senasa nos aprobó pero nos quedó pendiente el ok final de las autoridades sanitarias china, sucedió que cuando enviamos la carpeta comenzó la pandemia y no tuvimos desde entonces más novedades”.


Carranza lamenta esa situación porque sabe que eso le permitiría una mejor integración de la res vacuna y que a la Unión Europea tiene asignado un cupo de 300 toneladas. “Eso significa que de cada animal podemos exportar 25 kilos como Hilton, el resto queda para el mercado interno que está muy castigado por la crisis, la carne no está cara, lo que pasa es que la gente gana poco. Necesitaríamos para poder exportar volumen integrar la res con el mercado Chino”, explicó.


Sabe Carranza que si el gobierno chino autorizara a su frigorífico a exportarle carne faltaría también que se modifique la normativa que implementó el gobierno y que redujo el cupo al 50% de lo embarcado el año pasado, como Moldes no exportó no tiene participación en esa cuotificación.


Carranza no pierde las esperanzas ni el optimismo: “Yo soy positivo respecto del negocio y nunca dejamos de abastecer bien al consumo interno que fue lo que hizo sustentable en estos años a nuestra empresa y nos permitió sostener la mano de obra”.


Respecto de las últimas intervenciones en el mercado ganadero dijo que: “en este país no es la primera vez que pasa, los incentivos fueron más bien pocos y las restricciones muchas. Con todos los gobiernos hubo algún problema porque la carne es un artículo político, se la considera un bien salario y en lugar de tener una política de Estado tienen políticas de parches”.


Carranza también se refirió a los impactos de las medidas que viene tomando el gobierno. “Esto le va a ser un daño grande al stock ganadero. Es un momento difícil para el criador, está saliendo la vaca seca, cayeron las heladas y no hay pasto y al mismo tiempo baja el precio de la vaca por las restricciones a las exportaciones. El que vende no repone y los campos de cría no se están desarrollando, se frenaron inversiones y todo esto va a repercutir en el stock futuro y en la oferta de carne vacuna lo que derivaría en una nueva suba de precios como. Como pasó en la intervención anterior, se va a terminar produciendo más hacienda liviana de 300 kilos, es más de lo mismo”.