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  • Por: Lic Ignacio Iriarte – Informe Ganadero

Análisis del mercado ganadero por Ignacio Iriarte

El consultor destaca el buen nivel de precios de la hacienda para la faena y además se refiere a las perspectivas para consumo de carne vacuna en 2024



Los precios reales de la hacienda no solo se ubican entre un 50% y un 60% por arriba de un año atrás, sino que también están alcanzando los máximos históricos, logrados en el otoño del año pasado. La oferta está limitada por la inminencia de una fuerte devaluación, por las lluvias recientes y por la “insoportable incertidumbre”. El consumo se resiste a bajar de los 50 kilos per cápita por año, y muchos consumidores perciben que considerando el  fuerte salto de precios de muchos otros alimentos -y bienes y servicios- la carne vacuna sigue siendo una opción económica. La exportación, sin margen de maniobra por la escasez de novillos y vacas, resigna en el mercado de hacienda en pie la mejora que se viene en el tipo de cambio. En un contexto económico muy difícil, el precio de la hacienda ya roza los máximos históricos.


¿Y de acá en más qué viene? Una ferta ganadera declinante, vaciado de los feedlots, retención estacional, empoderamiento de la exportación, un mercado muy tenso. Fuerte transferencia de toda la cadena de la carne al sector criador. La menor oferta de ganado se afirmará cuando entre en escena -otoño 2024- la menor parición del 2023. Si el clima acompaña, el panorama para la ganadería luce promisorio.

 

Consumo

En octubre del año pasado el consumo de carne vacuna (promedio móvil) era de 46,6 kilos per cápita, mientras que en octubre de 2023 el consumo resultó de 48,5 kilos, unos 1,9 kilos más que un año atrás. En cuanto al precio al mostrador, el precio de cinco cortes principales pasó de $1.253 por kilo en octubre del 2022, a $3.278 por kilo en octubre último, representando un aumento del 160%, veinte puntos porcentuales por encima de la inflación registrada en el mismo período. Si se consume más (+3,8%) de un producto que a moneda constante vale más (+9%) se puede concluir que en los últimos doce meses (octubre a octubre) el gasto de los consumidores (precios x cantidades) se ha incrementado en un 13%.


Recordamos los que nos dijo un especialista en consumo hace unos meses: “En los últimos dos años grandes sectores de la clase media y media-alta habrían renunciado en la práctica a la adquisición de departamentos, automóviles, o a realizar viajes al exterior, porque los costos se han vuelto inalcanzables para los ingresos argentinos; por eso, se habría producido una suerte de “reasignación” del gasto familiar, en buena medida a favor de las gratificaciones más directas e inmediatas, como la gastronomía o el turismo, que hoy muestran una notable recuperación. En la Argentina la carne vacuna es mucho más que un alimento; es una fuente de sociabilidad y de placer. Un precio de la carne al mostrador al alza en términos reales es una clara señal de un aumento de la demanda, reflejando ese precio creciente el mayor interés de los consumidores”.


Si bien es muy posible que en los próximos tiempos el factor más dinámico en la formación de los precios sea la exportación, ahora potenciada por la fuerte mejor del tipo de cambio real, no debe subestimarse el papel del consumo interno, que sigue siendo el 70% de la demanda total, y que ha mostrado en estos últimos dos años -en condiciones muy difíciles- una gran resistencia a bajar de los 50 kilos per cápita anual, resistencia que se expresa en los precios que está dispuesto a paga por la carne. Falta ver cómo impactará en los ingresos de la población y en el consumo de carne vacuna el fuerte ajuste de precios relativos (dólar, tarifas, combustibles, prepagas, expensas, energía, colegios, transporte, etc.) que se avecina, con una inflación que en diciembre y enero podría alcanzar el 20% mensual. Un “fogonazo” de” inflación correctiva”.

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