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El impacto del cepo a las exportaciones de carne en la industria frigorífica


Crédito: www.delsector.com




Sebastián Bendayán, gerente de la Cámara de Frigoríficos de Santa Fe, analizó para la prestigiosa publicación “Informe Ganadero” el impacto en las industrias del cierre de las exportaciones de carne vacuna.





La situación de la industria no es buena desde que arrancó el cepo a las exportaciones aunque claramente hay diferentes niveles de afectación por la medida tomada por el Gobierno hacia mediados de mayo.


Los frigoríficos consumeros en nuestra provincia son los que menos mal la están pasando. Si bien están faenando menos pueden compensar la menor producción de kilos con la suba de precios que tuvo la carne este año y la recomposición de los precios de los subproductos.


De ahora en más habrá que ver qué sucede porque el valor de la carne vacuna se comenzó a frenar y a atrasar respecto de la inflación de los últimos 2 meses al menos y además se anunció una baja en el valor del cuero de 5 pesos por kilo que también complicará las cuentas de estas empresas y de los usuarios de faena.


En cuanto a las empresas exportadoras habría que separar a las que exportan a diferentes mercados de las que tenían su negocio concentrando en China. Es el caso por ejemplo del frigorífico Recreo que pasó de producir 40 contendedores mensuales a producir 18. Esa empresa tiene habilitado el acceso a terceros países como Rusia pero no les cierra el negocio por os precios que paga y porque aquí se cobra derechos de exportación y además hay desdoblamiento cambiario lo que reduce el ingreso por lo que se exporta. Por eso apuntaron todos los cañones a China. La caída en la faena y productividad en estos casos puede superar el 50%.


Ese es también el caso de la empresa Black Bamboo que anunció el freno por varios días de sus faenas ya que vienen acumulando carne en cámara lo que tiene un costo enorme, no la pueden exportar y también tiene su estructura productiva pensaba en función de las exportaciones principalmente a China aunque también vende a otros destinos como Israel e UE aunque en volúmenes menores. Lo que hacía era integrar el delantero que enviaba a Israel con el trasero que vendían en Unión Europea y otros cortes en el mercado doméstico que representa una parte menor de su producción.


Luego están las que tienen la opción de exportar a más destinos porque venden a la Unión Europea o a Estados Unidos una cantidad mayor y entonces el cepo las afecta y mucho pero algo menos que a las otras, en estos casos se está trabajando al 70% de la capacidad. El impacto también aquí es muy grande.

A todo esto hay que agregar la suba de costos como los logísticos. A raíz de la pandemia y los cambios en el comercio mundial los contenedores tuvieron un aumento del 100%. El envío de uno de 40 pies de Argentina a China cuesta 10.000 dólares cuando antes valían menos de 5.000.


En hay subas de costos logísticos, salariales, energéticos (por la acumulación de stocks en cámaras), y al mismo tiempo menos negocios, menos faena y productividad, es decir, menos ingresos y pérdida de la rentabilidad.


En Santa Fe hay 10 frigoríficos exportadores pero la industria en su totalidad da empleo a cerca de 15.000 personas. Ese es otro frente que preocupa porque el convenio colectivo de trabajo le permite a las empresas aplicar lo que se llama garantía horaria que implica pagar 140 horas mensuales lo que significa un 30% menos de salario a lo que se agrega la pérdida de premios por productividad y horas extras lo que en definitiva lleva a una caída del salario del 40% en un contexto de alta inflación estimada por todos en el 50% interanual.


A todo esto las empresas deben cumplir con la paritaria firmada que implica una suba del 7% en poco tiempo más y un nuevo ajuste entre enero y marzo. Pero en el contexto en el que estamos, con la caída en la faena y en los negocios y el freno que se busca continuar aplicando al precio de la carne vacuna por parte del Gobierno hay dudas de que se pueda cumplir con esos incrementos, más allá de que sea lo más justo para el trabajador. Es muy probable que la situación derive en reclamos sindicales.


En Santa Fe hay tres Federaciones que representan a los trabajadores del gremio, el de la Federación de la Carne que lidera Alberto Fantini que tiene más presencia provincial. Por otra parte está Fesitcara conducido por Gabriel Vallejos que tiene representación en Casilda donde está Mattievich), Reconquista (donde está Friar) y Rafaela (donde están Rafaela Alimentos y Sodecar). El tercero es el liderado por Daniel Roa que hace poco obtuvo el reconocimiento gremial (Foecra) y con injerencia en el centro de Santa Fe.


A nuestra entidad que está a su vez adherida a Fifra le preocupa lo que está pasando pero también lo que puede venir. Por eso recientemente nos reunimos con AFIC (que representa a los frigoríficos de Córdoba) y Cicer (la cámara entrerriana) para analizar la situación y plantear escenarios.


Nos preocupa que el cepo haya llegado para quedarse, esperemos que no, aunque algunos sostienen que podría extenderse al menos hasta fin de año. Y si el precio de la hacienda y de la carne sube en esa época siempre está latente el fantasma de una intervención mayor, que vengan también por el consumo. Como contrapeso a esa posible suba de los valores juega el recorte en el poder de compra del consumo que este año viene muy castigado aunque siempre tiene a la carne como su alimento preferido.


Pero además, a nivel industrial hay otros temas por atender que fueron quedando en el olvido. Hay cuestiones preocupantes como la laxitud en los controles, en el funcionamiento de las cajas negras, en la fiscalización o en el remito electrónico, por eso requerimos la atención de los ministros del área y que se puedan trabajar estas cuestiones.


Autor: Sebastián Bendayán, gerente de Cafrisa.

(Fuente: Informe Ganadero)