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Frigorífico Regional Colonia Tirolesa: un siglo en el negocio de la carne vacuna.


Crédito: Familia Cantonati



La familia Cantonati ya tenía carnicería en 1919. En el 72 pusieron en marcha el Frigorífico Regional Colonia Tirolesa y ya llevan 4 generaciones en el negocio de la carne. Jorge, quien conduce la empresa con su hijo, pide cambios en materia impositiva y en el comercio de cueros.



El frigorífico Regional Colonia Tirolesa, que toma el nombre del pueblo donde está radicado y que se encuentra a 30 kilómetros de ciudad de Córdoba, se prepara para festejar sus primeros 50 años de actividad, pero en realidad la historia de los Cantonati en el negocio comenzó mucho antes, hace más de un siglo.



El primero de los Cantonati ya tenía carnicería en la región en 1919 cuando además repartía la carne en su carro. Luego de mucho batallar en el negocio en 1972 la familia pudo inaugurar el frigorífico y ampliar el negocio. Ahora Jorge, nieto de aquel comerciante es quien conduce los destinos de la empresa junto con su hijo y la mirada de su padre que acaba de cumplir 91 años.


Jorge Cantonati nos contó algunos datos de cómo funciona la empresa, de los problemas que generó el covid, cómo ve el negocio y qué cuestiones se deberían resolver para que la actividad se desarrolle al menos con menos problemas.


Este es un frigorífico de tránsito federal, ciclo 1 que da servicios de faena a terceros: matarifes, supermercados o mayoristas y que llego a faenar 5.000 vacunos y 3.000 cerdos mensuales. Además en el pueblo es “la” industria y allí dan trabajo a 76 personas.


Cantonati hizo su balance de 2020, dijo que no fue un año fácil por todos los problemas y sobre costos que trajo el coronavirus. La firma también debió licenciar personal para evitar males mayores e incluso hubo algunos que por ser de riesgo prácticamente no trabajaron en todo el año y eso implicó refuerzos y más gastos además de los que implicó el protocolo sanitario correspondiente. Más allá de eso y por haber sido declarado como sector esencial se pudo operar con cierta normalidad.

Pero hay cuestiones por mejorar, y entre ellas Catonati destaca la cuestión impositiva, la alta carga fiscal y entre los diferentes problemas de este rubro señala el diferencial de IVA entre lo que paga la faena (21%) y lo que paga la carne (10,5%), eso genera créditos fiscales de difícil recupero que complican a las fábricas.


Pero además destaca el tema del cuero, un subproducto muy importante para empresas como la suya que dan servicio a terceros.


“No se pudieron vender los cueros, tuvimos que desecharlos en algunos casos y en otros hasta pagamos el flete para que se los lleven a precio cero. Es un problema para la industria el del cuero porque si se lo sala se genera un costo mayor y encima se genera la incertidumbre de que no se sabe si se lo va a poder comercializar en algún momento”, explicó el empresario.


Cantonati explicó que la firma hoy tiene en stock unos 6 mil cueros y que no han logrado comercializar con destino a la exportación los frescos porque al haber mucha oferta la demanda se puso exquisita respecto de las características del producto y los negocios finalmente fueron pocos y para los que tenían mucho volumen.


Por eso cree que es necesario que se tome una medida que libere el comercio del cuero para que las empresas tengan un mercado por este subproducto.


Hace falta que haya fluidez en el negocio porque con la venta del cuero se bajan los costos de faena y reparto de la carne. El frigorífico Regional Colonia Tirolesa, como es costumbre en Córdoba, se encarga del reparto de la carne lo que implica tener camiones en la calle llevando el producto donde el cliente dispone y eso implica costos muy altos en un país donde los insumos de muchas actividades están dolarizados y en el cual a veces ni se consiguen: “una cubierta valía $14.000 y ahora más de $60.000 y encima no es fácil encontrarla”, explicó.


Según Cantonati por un cuero de 25 kilos se está pagando $8 el kilo. “Es irrisorio, pero es algo, antes era nada”. Ese bajo ingreso por el subproducto implica luego el cobro el usuario del servicio de faena quesería menor si el cuero valiese para lo que falta mercado.


Con respecto a la perspectiva para 2021, Cantonati ve un año complicado: “la oferta de animales para faena bajó por todas las complicaciones que hubo con el maíz, no les convino engordar y eso hizo que se reduzca la disponibilidad de vacunos y cerdos. El año arrancó flojo, porque falta oferta, por el coronavirus y los problemas que arrastra la economía”, pero a los Cantonati que llevan 100 años en la lucha del negocio de la carne no hay crisis que le haga bajar los brazos por eso encaran en año sabiendo que la cosa no está fácil pero que se puede.