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  • Por: Dr. Daniel Urcía, vicepresidente de Fifra

La carne mantiene un importante retraso respecto de la inflación y eso descapitaliza a las empresas

La suba de precios en abril fue de 8,4%. El incremento no fue mayor porque la carne actuó como ancla inflacionaria. El resto del año se espera alta oferta y una demanda interna y externa con menos poder de compra lo que descapitalizará más a los sectores productivos.


Por Daniel Urcía: Vicepresidente de Fifra, y no abajo de la foto


Dr. Daniel Urcía, Vicepresidente de Fifra

En abril el INDEC informó una inflación del 8,4% mientras que la carne vacuna representó menos del 3% en su participación en el rubro Alimentos y Bebidas.


De esta forma, el sector siguió prestando un enorme y muy pocas veces valorado aporte a contener el incremento de ese indicador que tanto castiga al salario de la población y a toda la economía. Este proceso se dio ya durante todo el segundo semestre del año pasado.


De esto damos cuenta en varias notas de este newsletter. Según datos del IPCVA los precios de la carne vacuna acumulan un incremento en torno al 77% interanual con una inflación acumulada del 108,8%. El retaso es de 32 puntos porcentuales.


Otro dato para destacar tiene que ver con la faena vacuna que sigue siendo alta y que ayuda a que las subas en los precios de la carne sean muy inferiores a la inflación promedio.


En abril se enviaron a los frigoríficos 1.172.181 vacunos lo que indica un promedio diario por encima de 61.000 animales. El cuatrimestre cierra con 4.713.385 animales faenados. Si se proyecta ese volumen en el año el total superaría las 14 millones de cabezas. De confirmarse ese dato habría una faena y oferta de carne vacuna alta durante el resto del año lo que condicionaría las necesarias actualizaciones de los valores de ambos productos (hacienda y carne).


La faena nacional se compuso de un 68,4% de vaquillonas y novillitos. El 80% de las vaquillonas y el 77% de los novillitos fueron de 2 dientes lo que da cuenta de una mayor participación de animales jóvenes. En el otro extremo, se observó una fuerte participación de vacas y con una mayor presencia de la categoría de 8 dientes que tuvo una participación del 20%.


Esta mayor presencia de animales livianos en la faena está demostrando la necesidad de aliviar los campos ante la falta de forraje por la continuidad de la sequía. Por el mismo motivo se siguen sacando vacas de los campos de cría ya que falta pasto para atravesar el otoño e invierno.


Por otra parte, la faena de cerdos en abril ascendió a 638.568 cabezas. En el primer cuatrimestre sumó 2.560.565. Si se proyecta ese número a todo el año se llegaría a una faena de 7,6 millones de cabezas lo que confirmaría el aumento productivo que se viene dando en los últimos años en esta actividad.

Los datos de la faena vacuna y porcina que se dieron hasta el momento y las proyecciones que indicamos más arriba dan cuenta de que el mercado interno está, y continuará, muy bien abastecido. A eso hay que adicionar la oferta de pollo que todavía tiene mercados internacionales cerrados por efecto de la gripe aviar y cuyo consumo promedio llega a los 46 kilos.


La abundante disponibilidad de carnes asegurará precios competitivos y por debajo de la inflación general, con claros beneficios al consumidor, pero ocasionando una fuerte descapitalización en los sectores productivos.


Finalmente queremos destacar que al cierre de la edición de nuestro newsletter se está llevando una nueva edición de la feria Sial de Shangai con la presencia de 34 empresas expositoras nucleadas en el pabellón argentino del IPCVA que con una superficie de 1.100 metros cuadrados. El primer día se vio muchísima cantidad de visitantes interesados pero hay pocas expectativas de que se traduzca en mejores precios. El comentario más frecuente es que luego del levantamiento de restricciones la actividad gastronómica de China no volvió a la situación anterior a la pandemia.


Lo dicho anteriormente respecto de la alta oferta interna y los problemas que tiene la demanda local para pagar mejores precios y la combinación con una demanda internacional que no despega y una macroeconomía tan deteriorada hacen prever un año muy difícil para el sector de ganados y carnes.


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