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Los Dagatti, una familia que dedica su vida al negocio de la carne

El empresario comenzó en el negocio de la carne a temprana edad y con el paso de los años se convirtió en industrial de la carne. El empresario cuenta su historia y opina sobre lo que está pasando con el comercio de carnes.


Crédito: Alicio Dagatti

Alicio Dagatti arrancó en el negocio de la carne siendo menor de edad. En el 81 trabajó 4 meses ad honorem para aprender el oficio y cuando se sintió seguro puso su primer comercio, pero como no llegaba a los 18 años su padre que era almacenero tuvo que poner su firma.

Alicio Dagatti

A decir verdad, su experiencia laboral comenzó antes, fue también lavacopas y ayudante de albañilería. Nunca le escapó al trabajo ni perdió el espíritu emprendedor a pesar de las múltiples dificultades que atravesó en estos años el negocio de la carne y la macroeconomía.


Durante 15 años fue carnicero y en los últimos de esa etapa comenzó a trabajar como matarife abastecedor. De a poco se fueron sumando sus hijos al emprendimiento familiar. En 2004 tuvieron la posibilidad de comprar el frigorífico Agropecuaria Transur ubicado en Río Cuarto, en el sur de Córdoba donde faenan 5 mil vacunos y 7 mil cerdos al mes.


“La nuestra es una empresa en la que trabaja toda la familia, mis tres hijos se desempeñan en diferentes funciones aportando desde su profesión como la de contador o abogado y desde el conocimiento que van adquiriendo del funcionamiento de este negocio que permite el sostenimiento de la empresa”. contó Alicio.


En Agropecuaria Transur trabajan mayormente dando el servicio de faena y reparto de carne a usuarios aunque tienen algo de faena propia que en parte se alimenta con la hacienda que se produce en un feedlot propio que puede cargar de forma instantánea 5 mil cabezas y de los capones que salen del criadero que tiene mil madres.


En algún momento pensaron pensó en transformar la planta en exportadora porque tiene muy buenas instalaciones, pero “en la Argentina es un tema más que nada político y en el que hay muchos cambios por los cierres o limitaciones que imponen los diferentes gobiernos que terminan obligando a las empresas a tener una pata en el mercado doméstico. Se invierte mucho para luego operar en una actividad que vive al compás de los cambios políticos”.


Pero eso no significa que no siga invirtiendo, por el contrario, en la empresa están incorporando más cámaras de fío por dos motivos debido al crecimiento de la faena de cerdos pero también para adaptar las instalaciones a la normativa que exige vender la carne cuarteada a partir del 1 de enero en trozos de no más de 32 kilos.


“Tenemos que adecuar las plantas, pero todavía no sabemos si eso va a entrar en vigencia. La medida va a llevar tiempo e inversión de adecuación de los frigoríficos y de la logística para poder transportar la carne, y eso le va a poner más valor a la carne, son medidas que van a terminar incrementando el precio del producto”, sostuvo el empresario.


Dagatti además cuestionó y se quejó de la presión fiscal que sufre el sector y de los problemas que hay en el consumo interno consecuencia del aumento de la pobreza.


“Se habla del precio de la carne, pero todos se olvidan cuánto cobran las provincias por ingresos brutos, además hay que tener en cuenta la carga de los demás impuestos y encima las tasas municipales que son abusivas. Todo eso encarece el precio de la carne”.


Dagatti cree que el problema no es el precio “sino el salario de la gente que quedó muy atrás respecto de una inflación demasiado alta”.


Además se refirió a la intervención en el mercado ganadero y de la carne: “no veo aconsejable regular el mercado impidiendo la exportación, los precios no se regulan de esa manera sino dándole beneficios al que produce el ternero y al frigorífico”, concluyó.