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Se sigue agravando la situación de los feedlots

Las pérdidas económicas, el alto valor de la invernada y el encarecimiento de la alimentación complican la reposición de ganado en los engordes a corral. La pérdida por animal liviano es de $1.700. La ocupación cae y el 60% de las empresas se están vaciando.

Crédito: Agrositio

La situación del engorde de hacienda tuvo un veranito en el arranque del otoño que se terminó rápidamente por la falta de reacción de los precios del ganado para la faena.


A eso se agrega una importante brecha del precio de lo que se vende a los frigoríficos con el de la reposición, es decir, la invernada, que cotiza encima de los 400 pesos a los que hay que sumar cerca de 10% de costos comerciales mientras que el precio del gordo que no supera los 340/350 pesos hay que restar otro 10%.


Así la brecha es muy grade. Si el costo de compra es de 440 pesos y el de venta de 315 neto de gastos la diferencia es de 40%. Insalvable para los feedlots.


Para colmo de males el gobierno decidió instrumentar el dólar soja que les encareció el costo de producción del kilo de carne en los corrales.


Según los engordadores la alimentación se encareció 12% ya que la harina de soja, fuente de proteína, si bien según el gobierno determinó que se debe comercializar con un dólar de 140 pesos en los hechos se lo hace con el dólar de 200 que es el que rige para la compra del poroto de soja.


En definitiva, la intervención del gobierno que apuntó a que haya más ventas de soja y más ingreso de dólares encareció los costos de diferentes actividades productivas entre ellas la del engorde a corral e incrementó sus pérdidas.


Según los cálculos hechos por la Cámara de Feedlot la pérdida por animal liviano es de 1.718 pesos antes del pago de impuestos y sin contemplar el costo financiero del dinero destinado a tal inversión.


El precio de los lotes de novillitos y vaquillonas de feedlots en el Mercado Agroganadero de Cañuelas ronda los 340/350 pesos cuando en abril se llegó a vender en 380 pesos. Esto implica una pérdida del valor enorme.


Si se actualiza por inflación el precio de abril la hacienda liviana debería estar cotizando en torno a los 500 pesos. El valor que paga el mercado es 30% inferior al que deberían estar cobrando los engordadores si las cotizaciones hubieran seguido el ritmo de la suba de precios de la economía argentina.


Esto lleva a un despoblamiento de los corrales. El índice de ocupación en los corrales cayó 4,5% respecto de agosto para ubicarse en 66% de la capacidad de ocupación de los engordes intensivos. El índice de reposición este mes es de sólo 0,73 lo que indica que entra menos de 1 animal por otro que va a faena y el 59% de las empresas están en proceso de vaciado.


La oferta de ganado gordo es alta. Este año la seca impidió muchas recrías y por eso se encerró más sobre todo a partir de abril. Ese ganado se está ofertando y se espera que los ofrecimientos sigan en niveles altos hasta noviembre cuando el faltante debería significar una recomposición de los valores que tendría que ser bien alta para compensar el diferencial de compra venta y el costo de la alimentación.


(Fuente: bichosdecampo.com)


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